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¿Qué necesito estudiar para trabajar en gestión de activos?

qué estudiar para trabajar en gestión de activos

Trabajar en gestión de activos requiere una combinación de conocimientos financieros, capacidad de análisis y comprensión de los mercados. Un profesional de Asset Management debe saber analizar empresas y activos, valorar inversiones, construir carteras y gestionar los riesgos asociados.

Por eso, la formación en este ámbito combina diferentes áreas de conocimiento. Algunas proporcionan una base general y otras permiten profundizar en determinados tipos de activos, estrategias o funciones profesionales.

¿Qué formación necesito para trabajar en gestión de activos?

No existe una única formación que prepare para todos los puestos de Asset Management, pero sí es importante contar con una base sólida y amplia en análisis financiero, mercados y gestión de inversiones.

En este sentido, el CEFA (Certified European Financial Analyst) constituye una referencia especialmente relevante para quienes quieren desarrollar su carrera en este ámbito. La certificación de EFFAS está orientada, entre otros perfiles, a profesionales de gestión de activos y carteras, análisis de inversiones y gestión de riesgos, y proporciona una visión global de las competencias necesarias para el análisis financiero y la gestión de inversiones.

A partir de esta base, el profesional puede profundizar en las áreas que estén más relacionadas con su perfil o con el tipo de activos y estrategias con los que quiera trabajar.

¿Qué áreas hay que dominar en gestión de activos?

1. Análisis financiero

El análisis financiero es una de las bases de la gestión de activos. Permite estudiar la situación económica y financiera de una empresa y evaluar su capacidad para generar resultados y flujo de caja.

Para ello es necesario saber interpretar la cuenta de resultados, el balance y el estado de flujos de efectivo, además de analizar indicadores de rentabilidad, endeudamiento, liquidez y crecimiento.

Estos conocimientos permiten al analista fundamentar sus decisiones de inversión a partir de información financiera y no únicamente de la evolución del precio de un activo.

2. Valoración de empresas y activos

Una vez analizada una empresa, es necesario determinar cuánto puede valer. La valoración permite comparar el valor estimado de un activo con su precio de mercado y evaluar las expectativas incorporadas en él.

Entre los métodos más utilizados se encuentran el descuento de flujos de caja (DCF), los múltiplos de valoración y el análisis de compañías comparables.

Para quienes quieran profundizar específicamente en esta área, una formación especializada como el CEVE (Certificado de Experto en Valoración de Empresas) permite centrarse en los principales métodos de valoración de empresas y activos.

3. Gestión de carteras

La gestión de activos no consiste únicamente en seleccionar inversiones individuales. También hay que determinar cómo combinarlas dentro de una cartera.

Aquí entran conceptos como la diversificación, la asignación de activos, la correlación entre inversiones, la rentabilidad esperada y el riesgo.

El gestor debe analizar cómo interactúan las diferentes posiciones y cómo puede construirse una cartera coherente con determinados objetivos, horizonte temporal y nivel de riesgo.

Quienes quieran profundizar específicamente en esta área pueden complementar su formación con conocimientos especializados en gestión de carteras, desde la teoría moderna de carteras y la asignación de activos hasta la gestión activa y pasiva y la medición del rendimiento.

4. Renta variable

La renta variable es una de las principales áreas de especialización dentro de la gestión de activos.

Su análisis requiere estudiar tanto la empresa como el sector en el que opera, sus perspectivas de crecimiento, resultados, generación de caja, endeudamiento y valoración.

También es necesario comprender los factores que pueden provocar cambios en las expectativas del mercado y, por tanto, en el precio de una acción.

Para quienes quieran especializarse en este ámbito, una formación específica en valoración y análisis de renta variable permite profundizar en las herramientas utilizadas para analizar este tipo de activos.

5. Renta fija

La renta fija requiere un enfoque diferente. Además del análisis del emisor y de su riesgo de crédito, es fundamental comprender la relación entre los precios de los bonos y los tipos de interés.

Conceptos como duración, sensibilidad, curva de tipos, spreads de crédito o riesgo de reinversión forman parte del análisis habitual de estos activos.

Una especialización en valoración y análisis de renta fija permite profundizar en estas herramientas, incluyendo la valoración de bonos, curvas de tipos, riesgo de crédito y estrategias de cobertura.

6. Gestión del riesgo

Toda inversión implica riesgo, por lo que su identificación y medición forman parte esencial de la gestión de activos.

Entre los principales riesgos se encuentran el riesgo de mercado, crédito, liquidez, concentración, tipos de interés y divisa.

El objetivo no es eliminar el riesgo, sino comprenderlo y determinar si la exposición asumida es coherente con los objetivos de la cartera.

La gestión del riesgo constituye además una de las áreas profesionales a las que se orienta directamente la formación CEFA.

7. ESG e inversión sostenible

Los factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG) también forman parte del análisis de inversiones.

El análisis ESG permite incorporar información relacionada con sostenibilidad y determinados riesgos no financieros al proceso de análisis y selección de inversiones.

Para los profesionales que quieran profundizar en esta área existe el CESGA (Certified ESG Analyst), una certificación específicamente orientada a integrar los aspectos ESG en el análisis de inversiones y dirigida, entre otros perfiles, a gestores de activos.

8. Datos, tecnología y análisis cuantitativo

La evolución tecnológica está transformando también la gestión de inversiones.

El análisis de datos, la automatización y la inteligencia artificial pueden utilizarse para procesar grandes cantidades de información, identificar patrones o desarrollar estrategias sistemáticas.

Estos conocimientos son especialmente relevantes para perfiles orientados al análisis cuantitativo, gestión sistemática o trading, aunque las herramientas tecnológicas también pueden complementar el trabajo de analistas y gestores tradicionales.

¿Qué perfiles trabajan en gestión de activos?

La gestión de activos engloba diferentes perfiles profesionales, entre ellos:

  • Gestores de fondos y carteras.
  • Analistas de inversiones.
  • Analistas de renta variable.
  • Analistas de renta fija.
  • Especialistas en selección de fondos.
  • Profesionales de gestión de riesgos.
  • Analistas cuantitativos.
  • Especialistas en inversión ESG.
  • Profesionales de banca privada y gestión patrimonial.

Cada uno de estos perfiles puede requerir una combinación diferente de conocimientos. Un analista de renta variable, por ejemplo, necesitará profundizar especialmente en análisis financiero y valoración, mientras que un gestor de carteras necesitará una visión más amplia sobre asignación de activos, riesgo y construcción de carteras.

En resumen

Para trabajar en gestión de activos es recomendable construir una base sólida en análisis financiero, valoración, mercados y gestión de carteras, y complementarla con conocimientos específicos según el área profesional elegida.

El CEFA proporciona una visión global de las competencias relacionadas con el análisis financiero y la gestión de inversiones y carteras. A partir de esa base, la especialización puede orientarse hacia áreas como valoración, gestión de carteras, renta variable, renta fija, ESG o análisis cuantitativo.

La elección dependerá del tipo de activos, estrategia o función profesional en la que se quiera desarrollar la carrera.