Sosteniblidad de una rentabilidad financiera y social para el inversor

Por  Luis Hernández Guijarro Miércoles, 21 Enero 2015

Durante los últimos años y, en gran medida, por la situación que viven los mercados y el cambio de comportamiento de los inversores, se está incrementando en el mercado de la gestión de activos una práctica conocida como Inversión Socialmente Responsable (ISR en adelante). 

Este modelo supone la introducción de conceptos relacionados con la responsabilidad, el buen gobierno, la transparencia y otros aspectos sociales y medioambientales.

También crece el interés sobre este tema en el campo de la formación, surgiendo programas de formación y certificación de los profesionales en este ámbito, como el curso que el Instituto Español de Analistas Financieros (IEAF) junto con KPMG ofrece desde el año 2014, para obtener el título de Certified European Environmental, Social and Governance Analyst (ESG) que otorga la Federación Europea de Analistas Financieros (EFFAS). 

A partir de la Resolución de la Asamblea General de la ONU (1980), el concepto  de ISR comienza a atraer a un grupo + más extenso de inversores, particularmente en USA. En la década de los 90 ya había una importante proliferación de fondos de inversión caracterizados por reflejar esas inquietudes. En el año 2005, comenzó el desarrollo de un proyecto que supondría un paso fundamental en la manera de concebir la inversión socialmente responsable. La iniciativa radicaba en la idea de que los procesos de toma de decisiones y políticas de identificación de las inversiones no reflejaban suficientemente consideraciones de tipo social ni ambiental. Así, nacieron los UNPRI (Principios para la Inversión Responsable de Naciones Unidas), que son los siguientes:

• Incorporación de criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG).

• Ejercicio de los derechos como propietarios, en pro de buenas prácticas.

• Rendición de cuentas y transparencia.

• Difusión y aceptación de los UNPRI.

• Colaboración en pro de la eficacia.

• Informar sobre el progreso en la aplicación de los UNPRI.

En la actualidad,  el EUROSIF (Foro Europeo de la Inversión Socialmente Responsable) define la ISR como una “forma de inversión que combina los objetivos financieros del inversor con cuestiones sociales, medioambientales, éticas y de responsabilidad corporativa”. Es indudable que la ISR supone, de manera implícita, un cambio de enfoque en la concepción de la empresa, sustituyendo el valor de inmediatez de los buenos resultados por una visión más a largo plazo, donde prime la búsqueda de crecimiento económico sostenido. Este cambio implica un mayor control de los riesgos, al incluir en el análisis criterios ambientales, sociales y de buen gobierno, reunidos bajo las siglas ASG, clasificados en tres categorías:

• Factores ambientales: calentamiento global, polución urbana e industrial, disminución de determinados recursos naturales, acceso restringido a recursos básicos, destrucción de flora y fauna, calidad de las tecnologías empleadas, protección del medio ambiente, fabricación de material nuclear.

• Factores sociales: derechos humanos, mejora de la educación y formación, condiciones de trabajo, salud, desarrollo de las comunidades, derechos laborales, diversidad e igualdad de oportunidades, colaboración con países en vías de desarrollo.

• Factores de gobernanza (éticos): violación de derechos humanos, utilización de mano de obra infantil, producción y distribución de armas, experimentación con animales, manipulación genética, apoyo implícito a regímenes políticos opresivos, esclavitud, prostitución forzada, cuestiones éticas acerca de la pornografía, alcohol y juegos de azar, aborto y control de la natalidad.

Como ejemplo de Fondo de Inversión Socialmente Responsable, y más específicamente implicado en factores sociales, quería mencionar uno que se llama DANONE. COMMUNITIES D.ISR PRUDENT (Fondo gestionado por la gestora francesa Amundi Group y que tiene el siguiente ISIN: FR0010439935), que es un compartimento de la SICAV DANONE.COMMUNITIES.

Se puede ver la ficha del fondo, en la página de Morningstar (http://www.morningstar.fr/fr/funds/snapshot/snapshot.aspx?id=F000002667) y también se puede ver en la misma página la ficha de Datos Fundamentales del Inversor (DFI). En el año 2014, a 10/11/2014, el fondo ganaba un 4,9%. Tiene un objetivo de rentabilidad anual de: EONIA Capitalizado + 1%. (Arriba gráfico de la evolución histórica de este Fondo desde su constitución en 2007, según su ficha DFI de la gestora en francés). 

El 90% del dinero del fondo realiza inversiones en los mercados financieros de acuerdo con su perfil conservador (Perfil de Riesgo Remuneración: 2 sobre 7), el otro 10% del dinero lo invierte en empresas sociales cuya actividad ordinaria trata de tener un impacto social relevante. Por ejemplo: la reducción de la pobreza, apoyar a microemprendedores, llevar agua potable a comunidades rurales, reducir la malnutrición infantil, etcétera. Más información en el video https://www.youtube.com/watch?v=zh1Mmg5ImQw.         

La Sicav DANONE COMMUNITIES se creó el 4 de mayo de 2007, según nos cuenta Muhammad Yunus (Fundador de Grameen Bank y Premio Nobel de la Paz en 2006 por su contribución a la reducción de la pobreza en el mundo) en el libro Un mundo sin pobreza para poder poner en funcionamiento la empresa social Grameen Danone.

Esta empresa social fue fundada en el año 2006 en el distrito de Bogra (230 kilómetros al Norte de Dhaka, capital de Bangladesh). La Sicav fue constituida inicialmente por 5 millones de Euros. Dejaba 500.000 Euros, un 10% del total, sin rentabilidad financiera para los accionistas, pero ofrecía una rentabilidad social consistente en que, con ese dinero, se construía Grameen Danone, lo cual permitía fabricar y vender yogures (aprovechando la experiencia y el saber hacer de Danone en este campo profesional) para solucionar los graves problemas de malnutrición de los niños de Bangladesh.

Podemos concluir que, entre los beneficios del desarrollo y la aplicación de la Inversión Socialmente Responsable (ISR) de estos últimos años, uno de ellos ha sido la posibilidad para los inversores de obtener dos tipos de rentabilidades: la financiera y la social, siendo ambas compatibles y sostenibles tanto a corto como a largo plazo

Luis Hernández Guijarro,
Asesor de Inversiones en Etica Patrimonios EAFI.
Asesor Financiero Europeo (EFA), Analista Financiero Europeo (CEFA).
Miembro de la European Financial Planning Association (EFPA) y del  Instituto Español de Analistas Financieros (IEAF). 

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